ACTIVIDADES


Evento:
SEGUNDA CÁTEDRA LIBERTARIA: "ANARQUISMO Y ORGANIZACIÓN"

::Fecha: 24 de abril de 2009
::Lugar: Universidad Nacional de Colombia – Ciencias Humanas
::Organizan:
Red Libertaria Popular Mateo Kramer
::Ponente: Andre-Noel Roth

Ante un auditorio abarrotado de personas, esta segunda cátedra libertaria inició presentando un video sobre la forma como los medios masivos de comunicación (nacionales y algunos internacionales) reportaron el tema de los falsos positivos, es decir, la problemática del asesinato de jóvenes de barrios populares por parte de las fuerzas armadas colombianas para presentarlos ante la opinión pública como terroristas dados de baja en combate. Como complemento de esta actividad introductoria, el colectivo Espora realizó algunas reflexiones sobre el tema, resaltando que este tipo de acciones son resultado de una política y un gobierno guerrerista, que mide su éxito por el número de muertos generados, y que estos casos no pueden entenderse como eventos aislados, sino como consecuencia de causas socioeconómicas y políticas estructurales y de una (para)política reaccionaria promovida por el actual gobierno.

Posteriormente el profesor André-Noël trató el tema de la organización dentro del movimiento anarquista. Partiendo de la convencional (pero no necesariamente acertada) idea del anarquista como un actor promotor del desorden o como un sujeto desorganizado, se resaltó el criterio organizativo como un principio constitutivo dentro del anarquismo. Para avanzar en esta idea, el expositor se remontó a tres momentos: el primero el anarquismo clásico (Proudhon, Bakunin, Kropotkin), el segundo el anarcosindicalismo y el tercero la revolución rusa (Volin, Makhno).

Primer momento. Acudiendo a los clásicos referentes anarquistas del movimiento europeo, el expositor afirmó que en tales procesos no hubo presencia de tintes individualistas dentro del movimiento libertario; como posteriormente sí los tuvo. Tratando de aclarar los conceptos “anarquista” y “libertario”, se hizo mención que éstos, bajo una perspectiva histórica, se han utilizado como palabras sinónimas, ya que hacen referencia a la misma intensión de cambio social de estructuras verticales y autoritarias, pero por diferentes razones en las últimas décadas se han diferenciado.

Entrando en el tema como tal, se mencionó que la organización dentro del anarquismo resulta vital ya que por medio de ésta se proyecta la sociedad futura. Siguiendo a Proudhon, la organización anarquista busca configurar la sociedad de abajo para arriba, de tal forma que se rechaza la organización social de las élites donde se mantienen ciertos privilegios para un sector minoritario. Así, Proudhon introdujo el concepto de federalismo, entendiéndolo como una forma de organización social basada en la asociación de productores en busca del beneficio mutuo. De esta forma, el expositor dio a entender que este revolucionario francés propuso las bases para avanzar en una lógica de producción cooperativa, y si bien confiaba en una visión “naturalista” de la organización donde las asociaciones emergían de forma espontánea según afinidades e intereses, en todo caso estaba interesado y motivado por pensar, trabajar y avanzar en estrategias organizativas dentro de un nuevo orden social.

En este mismo sentido, se hizo mención que para otro de los grandes anarquistas clásicos como Mijail Bakunin, la organización era un asunto crucial, no sólo porque este ruso rechazaba cualquier tipo de representación política al abogar por la mínima delegación, sino porque en gran parte la ruptura en la Primera Internacional entre éste y Marx, puede entenderse como una diferencia radical entre los métodos organizativos promulgados por cada uno de ellos, lo que llevó a que se realizara en Suiza el primer Congreso Antiautoritario en oposición al llamado centralista de la Primera Internacional. Según el profesor Andre-Noël, a pesar de que sólo asistieron 15 personas a dicho Congreso, incluyendo Bakunin, Malatesta y otros personajes de Francia, España y Suiza, éste puede considerarse como la primera organización anarquista propiamente dicha.

Uno de los orígenes del anarquismo como acción individual aislada y directa, puede rastrearse en la idea de la “propaganda por el hecho” que, entre otros personajes, fue apoyada por el ruso Kropotkin. Este concepto apareció en un momento de intensa actividad revolucionaria en Europa y procuró incitar la revolución social por medio de acciones directas y violentas por parte de algunos anarquistas. Según el expositor, este hecho alimentó la idea del anarquismo como expresión violenta e ilegal del movimiento social. Sin embargo, resaltó que el mismo Kropotkin terminó señalando que la propaganda por el hecho no era una estrategia beneficiosa para el anarquismo, pues termina ensimismándolo y aislándolo de las demás expresiones de cambio social. Esta idea fue reforzada por el anarquista Rudolf Rocker, quien en su momento señaló las dificultades que traía consigo las formas organizativas del anarquismo basadas únicamente en el individualismo y las acciones violentas.

Finalmente, se hizo énfasis en los contraproducentes efectos que han traído las intensas represiones sociales (como la acontecida de forma posterior a la Comuna de París) en el fortalecimiento –e incluso en la propia existencia– de organizaciones socialistas en general, y anarquistas en particular. Se plantea la idea que quizás el anarquismo individualista aparece como respuesta a toda esta oleada de fuerte represión institucional sobre las organizaciones.

Segundo momento. Está caracterizado por la emergencia del sindicalismo revolucionario como una forma de lucha social sin necesidad de recurrir a mediaciones. A fines del siglo XIX e inicios del XX se acudió, entonces, a utilizar herramientas de la huelga general para exigir y generar cambios estructurales.

Dentro de este escenario, el anarcosindicalismo apareció como una forma organizativa de lucha en busca de la revolución social, pero también como una expresión de prefiguración actual de la sociedad futura. No obstante, según Andre-Noël, esta forma de organización no estuvo exenta de críticas, incluso Malatesta, un anarquista italiano fuertemente influenciado por las expresiones insurreccionalistas de su país, criticó fuertemente el anarcosindicalismo, llamando la atención de que el sindicato no era la única expresión social de lucha ni la única táctica organizativa dentro del anarquismo, por el contrario, consideraba que existían otras tantas manifestaciones libertarias que, bajo la mirada anarcosindicalista, eran opacadas.

Tercer momento. El expositor resaltó el espíritu anarquista existente en la organización de los soviets dentro de la primera revolución rusa (1905). Volin, por ejemplo, creó el primer soviet de clara inspiración anarquista y, posteriormente, dos revolucionarios anarquistas como lo fueron Makhno y Archinov, organizaron una plataforma desde la cual se redactaron documentos y manifiestos sobre comunismo libertario, anarcocomunismo o anarcobolchevismo, tratando de resaltar las particulares formas organizativas anarquistas dentro del proceso revolucionario ruso de 1917.

En síntesis, si bien se reconoció que la tensión entre un anarquismo individualista y otro organizado (aceptando tal antagonismo) es un asunto latente, esta segunda cátedra pretendió resaltar el carácter organizativo del anarquismo desde sus propias referencias clásicas europeas, dando a entender que en los principales eventos revolucionarios donde el anarquismo ha tenido una activa participación, la organización social ha sido y sigue siendo un tema de preocupación dentro del propio movimiento, pues en sí mismo ésta busca plasmar la sociedad por la que se lucha, pero también pretenden encontrar espacios de coordinación con otras expresiones de lucha que igualmente pretenden transformar la sociedad.